Como evitar el mal olor de los pies para descalzarte tranquilo

Como evitar el mal olor de los pies para descalzarte tranquilo

Un problema que afecta a muchas personas y que suele hacerlas pasar malos momentos en su vida cotidiana es el mal olor en los pies. Este problema afecta principalmente a personas que sudan en exceso y no es perjudicial para la salud, pero el sudor trae consigo los malos olores que resultan un problema social que puede condenar a estas personas a cierta segregación. Por eso te daremos algunos consejos para que sepas cómo evitar el mal olor de los pies, para que puedas descalzarte tranquilo.

El mal olor ocasionado por el sudor excesivo en los pies, es desagradable no solo para la persona que lo padece, sino para todo su entorno que se ve afectado por dichas emanaciones molestas. Vamos a hablar un poco sobre el origen de dichos olores para poder saber cómo evitarlos más efectivamente.

El sudor es un mecanismo natural por el cual nuestro organismo produce la evaporación del agua que contiene, como forma de enfriar la piel, aunque también sudamos cuando estamos nerviosos, como mecanismo de defensa. Dicho sudor contiene toxinas, las cuales, al entrar en contacto con el aire comienzan a descomponerse y es eso lo que produce el mal olor.

Estas toxinas presentes en el sudor, provienen de varias fuentes, la alimentación es la principal, pero también provienen de la actividad celular, de la contaminación, entre otros. En ocasiones, cambiar un poco la alimentación puede ayudarnos a disminuir el olor en el sudor, aunque esto no es suficiente.

También existen algunas patologías que producen una mayor sudoración en los pies y son responsables del mal olor. Por ejemplo, la hiperhidrosis de los pies, que es un trastorno por el cual la persona suda copiosamente sin motivo aparente. Esta enfermedad puede afectar diferentes partes del cuerpo, y en el caso de los pies, no tiene una cura o medicación específica, pero puede paliarse dicha situación con el empleo de desodorantes para pies ayudados por otros cuidados más generales.

Los hongos también producen un aumento en la sudoración de los pies y un olor desagradable muy intenso. Esta afección debe tratarse para evitar que el problema se agudice y penetre a capas más profundas de la piel. Para ello, lo ideal es consultar con el médico, que recetará pomadas y polvos fungicidas, y en los casos más resistentes, puede recetar antimicóticos por vía oral.

Ahora que hablamos sobre los mecanismos por los cuales se produce la sudoración en los pies, vamos a brindarles algunos consejos prácticos para evitar el mal olor en los pies, sea cual sea el origen del mismo.

Higiene:

Es el punto más importante para evitar los malos olores. Es necesario lavar los pies al menos una vez al día. El lavado debe hacerse con agua tibia y jabón neutro, podemos utilizar un cepillo de cerdas muy suaves para eliminar posibles rastros de sudor en los pliegues de la piel y en los bordes de las uñas. Yo recomiendo que los lavados sean tres diarios: uno o dos al ducharse y otro antes de acostarse.

Luego del lavado, debemos secar cuidadosamente los pies, principalmente entre los dedos, que es donde se deposita el sudor. Podemos ayudarnos con un secador de cabello para eliminar toda la humedad.

Para mejorar los resultados de la higiene, podemos realizar el lavado de la mañana con una solución de agua bicarbonatada. En un recipiente o palangana, colocamos una cucharadita de bicarbonato de sodio y lo disolvemos con agua tibia en cantidad suficiente para sumergir los pies. Los remojamos por cinco minutos y luego secamos bien. El bicarbonato posee cualidades desodorantes naturales muy potentes, por ello se emplea al limpiar refrigeradores para desodorizarlos. Sus cualidades son tan fuertes, que era la sustancia desodorante que se empleaba en el embalsamamiento de las momias en el antiguo Egipto.

Además del lavado escrupuloso, podemos utilizar talcos o desodorantes en aerosol para disminuir la sudoración de nuestros pies.

También es importante utilizar calzado apropiado, de materiales naturales y adecuados a cada época del año. En verano se recomiendan las sandalias[9] que permiten una adecuada ventilación y en invierno, zapatos[10] de cuero, piel u otros materiales naturales.

Deben utilizarse calcetines de tejidos naturales para mantener secos los pies. Es necesario cambiar al menos una vez al día los calcetines para evitar los malos olores. En caso de padecer de hongos, se aconseja cambiar dos veces al día los calcetines, para evitar la humedad en los pies.


Zapatos:

Otro elemento que contribuye a la formación del mal olor de los pies son los zapatos. Estos deben ser como dijimos, de materiales naturales. En caso de que no podamos adquirir calzado natural, debemos mantener una higiene y ventilación adecuada de los mismos.

Es importante contar con varios pares de zapatos, al menos tres, para poder rotarlos en su uso, de modo que se ventilen apropiadamente y evitemos la proliferación de bacterias. Es una buena medida desinfectar el interior de los zapatos cada quince días con algún producto antiséptico o fungicida, esto evitará la formación de hongos.

Si los zapatos ya tienen mal olor, podemos intentar eliminarlo utilizando bicarbonato de sodio seco, espolvoreado por su interior. Lo dejaremos actuar durante al menos 48 horas y luego lo retiraremos completamente. Es buena idea utilizar una aspiradora para quitar todo resto de bicarbonato, pues si quedan residuos, se disolverán con la transpiración del pie[11] y mancharán las medias. Del mismo modo, dejaremos que los zapatos se ventilen completamente antes de comenzar el tratamiento[12] con bicarbonato, para que no se disuelva.

Si sigues estos consejos básicos, podrás mejorar o eliminar tu problema de mal olor en los pies.

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